Aún estaba en plena resaca de las vacaciones cuando me ha caído en los brazos la posibilidad de mudarme de casa. Me resistía a emocionarme porque pasaría de vivir en compañía de tres a vivir sola y porque el año pasado ya tuve una desilusión con respecto a este tema, pero ha sido inevitable.Todo se ha precipitado y me pilla en bragas, me he gastado un montón de dinero en las vacaciones que ahora me harían sentirme un poco más segura; pero por otro lado, necesitaba esas vacaciones y además ya no se puede hacer nada.
El alquiler está muy bien, está fenomenalmente situado y viviré cerca de casa de mis padres (lo que me facilitará mucho la vida al principio) pero, sobretodo, tendré el piso sólo para mi. No es enorme, pero no necesito más. Además, tendré una gran terraza y ningún vecino.
Mi cabeza está llena ahora mismo de colores, formas y posibilidades... eso hace que mi situación laboral no me estrese tanto como suele ser habitual por estas fechas. Aunque para qué engañarnos, lo de no tener un trabajo fijo y ser freelance es una mierda y hace que no pueda dormir por las noches, lo que por otro lado es más que habitual en mi.
Pero no importa. Las visualizaciones están funcionando. Ahora sólo hace falta seguir pensando en lo que realmente quiero, porque me llegará.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario