
Tengo una amiga, la
Pesimista, a la que ya realmente no considero amiga. No sabría cómo explicaros cuándo empezó a dejar de serlo.. quizás cuando decidió que ella siempre tenía la razón y que los demás estamos equivocados; quizás cuando se hizo más pesada que una madre (y oye, yo ya tengo a la mía, que es menos pesada); quizás cuando sus historias sobre hombres locos por ella me empezaron a cansar, por creída; quizás cuando dejé de escuchar nuestras historias porque las suyas eran más interesantes (para ella, claro); quizás, cuando esa manía suya de negativizarlo todo me hartó hasta la saciedad.
Los amigos han de estar para lo bueno y para lo malo, pero su actitud es tan cansina que se hace insoportable. Y así, poco a poco, he ido alejándola de mi vida... porque la vida ya tiene demasiadas cosas malas como para que encima estén diciéndote cada dos segundos que todo es peligroso o que todo es malo...
Aún así no he dejado de verla, porque es alumna mía, viene a clases de teatro musical y aunque no tiene talento para ello (al menos de momento) la verdad es que es una hora y media en la que se olvida de todo malo del mundo o, al menos, no habla de ello.
Hoy la he visto fuera de clase porque ha quedado con otra de mis amigas, la Peluquera. No soy de perder los domingos en según qué porque necesito descansar tanto como el respirar, pero tocaba... más que nada porque cuando la Peluquera me ha llamado para decirme que fuera he notado en su tono que me necesitaba URGENTEMENTE allí.
No hemos estado mucho.. lo suficiente para que me dieran ganas de estrangularla porque no tiene espera, se pone nerviosa enseguida y siempre tiene que decir la última palabra. Pero por fin se ha ido y la Peluquera y yo hemos podido respirar tranquilas. Pero justo al llegar a mi casa he recibido una llamada de la Peluquera: la Pesimista le había dicho antes de llegar yo, como quien no quiere la cosa, que está en régimen estricto porque tiene un tumor en el hígado... no ha querido que me dijera nada a mi, pero sinceramente, la Peluquera ya tiene bastantes problemas encima como para tragarse a solas este también, y por otro lado tenemos la política de compartir entre nosotras todo lo relacionado con la salud física o mental... cualquier secreto de los otros se mantiene, pero estos se comparten.
Pero hay cosas tan raras en eso... no dudo que le pasa algo, pero creo, creemos, que la cosa no es tal como la pinta... le dijo que no podía comer palomitas ni nada de eso porque le habían puesto un régimen severo, pero en cambio pidió una cerveza para beber (antes de decirle nada del cáncer). Según ella es algo "congénito" que tiene desde que nació... y que es benigno.. pero luego le dijo que estaba en observación para saber si era "bueno" o malo.. y hay algo más que la Peluquera ha visto al irme yo: cuando dijo de ir al lavabo cogió otra lata de cerveza y se la tragó de un tirón, sin decir nada, en unos cinco minutos, escondida...
Ahora os diré que la Pesimista y la Peluquera se conocieron hace relativamente poco y que no hay tanta confianza como para que se sirva sóla... es decir, ni yo lo haría!!! Le diría: Peluquera, puedo cogerte otra cerveza?? O, te cojo otra cerveza... y, desde luego, NUNCA me la tomaría a escondidas en el lavabo. Lo que nos ha llevado a pensar que, sea verdad o no lo del cáncer, lo que sí puede ser es que tenga un problema con la bebida... porque, además, tumor en el hígado y bebe alcohol???????
Así que pese a que ya no me considero amiga suya, sino conocida, he decidido que vamos a tener que intervenir... esta semana se lo diré a la cuarta pata del banco, a mi Amigadelalma (de hecho, la amiga original de la Pesimista) e idearemos el cómo y cuándo actuar. No soy partidaria de meterme donde no me llaman, pero este caso es demasiado retorcido para dejarla sola.. no sé si ha sido un grito de desesperación o su manera de llamar la atención, me da lo mismo. Cuando ella esté bien le cantaré las cuarenta para bien o para mal, pero ahora toca estar a su lado y ver en qué podemos ayudar..
Qué retorcidas llegan a ser nuestras mentes!