martes, 20 de abril de 2010

Time goes by..

Si la falta de noticias puede ser una buena noticia, la falta de posts también puede serlo... la amistad me tiene tan llena que no tengo tiempo ni ganas para nada más.

Pero dentro de esta luna de miel con mis amigas ha asomado la cabeza el Lobo Feroz, aquel que conocí sin comerlo ni beberlo en el Feisbuk.. vaya, ha asomado la cabeza, los brazos, las piernas y otras partes la mar de interesantes.. se ha colado a lo bestia y sin piedad en mi vida.

Hay muchas cosas "malas" alrededor de su figura: la manera de conocernos, el que sea clavadito al Pintor, su cabezonería en vivir a tope el momento.. No sé qué es lo que me pasa que atraigo a un tipo de hombre excesivamente sexual y me siento caperucita a punto de ser devorada... no me cierro nunca a hablar de nada, me lanzo al camino con lo que debe ser una cesta llena de pasteles impresionantes y sin pensar que pueda ser el objetivo de nadie..

Pero lo soy. En pocos días le ha dado tiempo de decirme lo mucho que le atraigo, lo morbosa que soy, todo lo que le gustaría hacerme... me ha preguntado de todo y me ha dado pie a preguntarle lo que me de la gana... y me ha echado unas broncas impresionantes, de las de hacer llorar. Dice que soy una superficial por preocuparme tanto por mi aspecto físico, que si yo le gusto tal como estoy por qué he de poner la opinión de los demás por delante de la suya... no entiende que la única opinión que pongo por delante suya es la mía, la más jodida..

No me considero superficial. Sé que no estoy bien de la cabeza y soy la primera en reconocerlo. Sé que mis razones para sentirme así pueden ser tontas para muchos, pero son mis razones y a cada cual le duele lo suyo. Sé (ahora) que su vida ha sido durísima, pero él ha tenido una capacidad para sobrellevarlo que yo no he tenido.

Sé que hoy ha estado algo preocupado por mi, su conversación ha sido cuidadosa y no ha tocado los temas espinosos... eso hace que me interese más de lo que pensé que podría interesarme y la verdad es que no me conviene. Yo no soy como él... podemos acabar tirándonos los muebles a la cabeza o abrasados por un calentón... pero ya es tormentoso ahora, para qué darle más carrete?


Quizás porque me tiene intrigada, porque no sé si es un alma en pena o simplemente un pervertido...